domingo, 20 de julio de 2014

Modos de ejercer la función de gobierno por los superiores religiosos



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La función de gobierno puede ejercerse por parte de los superiores religiosos de diferentes modos, el código canónico va regular las diferentes formas existentes para ejercer esta función de gobierno.

Gobierno religioso

En estos modos establecidos por el legislador se ha regulado tanto la forma jurídica de proceder, como la forma espiritual. Es necesario realizar un estudio de los cánones que se encargan de regular estas funciones de gobierno.

- Deber de los Superiores religiosos


En primer lugar el canon 617 hace una mención al deber que tienen los superiores estableciendo que:

"Los Superiores han de cumplir su función y ejercer su potestad a tenor del derecho propio y del universal".

Por lo tanto en este canon se va reconocer una potestad a la autoridad, esta potestad tienen que ser ejercida con la responsabilidad que se requiera.

Los superiores antes de realizar las funciones de gobierno correspondientes deben de pedir los consejos necesarios y escuchar a Dios y a sus hermanos dentro del instituto religiosos en el que se encuentre.

El canon 618 establece que:

"Ejerzan los Superiores con espíritu de servicio la potestad que han recibido de Dios por ministerio de la Iglesia. Por tanto, mostrándose dóciles a la voluntad de Dios en el cumplimiento de su función, gobiernen a sus súbditos como a hijos de Dios, fomentando su obediencia voluntaria con respeto a la persona humana, escúchenles de buena gana y fomenten sus iniciativas para el bien del instituto y de la Iglesia, quedando sin embargo siempre a salvo su autoridad de decidir y de mandar lo que deba hacerse.".

Por último el canon 619 dispone que:

"Los Superiores han de dedicarse diligentemente a su oficio y, en unión con los miembros que se les encomiendan, deben procurar edificar una comunidad fraterna en Cristo, en la cual, por encima de todo, se busque y se ame a Dios. Nutran por tanto a los miembros con el alimento frecuente de la palabra de Dios e indúzcanlos a la celebración de la sagrada liturgia. Han de darles ejemplo en el ejercicio de las virtudes y en la observancia de las leyes y tradiciones del propio instituto; ayúdenles convenientemente en sus necesidades personales, cuiden con solicitud y visiten a los enfermos, corrijan a los revoltosos, consuelen a los pusilánimes y tengan paciencia con todos.".

Por lo tanto y en virtud de estos cánones queda claro que los superiores no tienen que mandar ni regirse escrupulosamente a las normas, lo que deben de realizar ante todo es crear una comunidad fraterna en la que se respeten las normas y en la que sobre todo se ame y se buque en todo momento a Dios.

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Beatriz Nicolás es licenciada en Derecho y redactora de artículos jurídicos.