miércoles, 19 de marzo de 2014

Formadores: obispo, rector, vicerrector, ecónomo, moderador y director espiritual



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El obispo va ser el moderador supremo, será el encargado de decidir todo lo relativo al seminario y a su régimen. Por esto el obispo tiene que hacer una selección adecuada de aquellas personas que se van a encontrar al cargo de los seminaristas, deberá hacer visitas periódicas a los seminarios para comprobar que todo está bien. Además tendrá que encargarse de todas aquellas necesidades que puedan darse en el edificio y en sus alumnos como pueden ser la del sustento y la manutención.

Obispos y Derecho canónico

- Funciones del obispo


El canon 241 va regular una serie de funciones que le corresponden al obispo, las cuales son las siguientes:

Canon 241:

§ 1. El Obispo diocesano sólo debe admitir en el seminario mayor a aquellos que, atendiendo a sus dotes humanas y morales, espirituales e intelectuales, a su salud física y a su equilibrio psíquico, y a su recta intención, sean considerados capaces de dedicarse a los sagrados ministerios de manera perpetua.

§ 2. Antes de ser admitidos, deben presentar las partidas de bautismo y confirmación, así como los demás documentos que se requieren de acuerdo con las prescripciones del Plan de formación sacerdotal.

§ 3. Cuando se trate de admitir a quienes hayan sido despedidos de otro seminario o de un instituto religioso, se requiere además un informe del superior respectivo, sobre todo acerca de la causa de su expulsión o de su salida.

- El rector


Por otro lado se encuentra el rector, el rector va ser el que gobierna diariamente el seminario y lleva todo lo relativo a su representación. Va realizar las labores de la coordinación y la moderación.

- El vicerrector


El vicerrector va ser el que se encargue de ayudar al rector en todo lo relativo al gobierno en aquellos casos en los que nos encontremos con un número elevado de alumnos. Además realizara las funciones del rector en el supuesto de la ausencia prolongada del mismo, aunque hay que dejar claro que no es para nada un órgano doble.

- El ecónomo


El ecónomo es el encargado de la administración ordinaria. Se va encargar de las colectas habituales. El canon 264 dispone que:

Canon 264:

§ 1. Para proveer a las necesidades del seminario, además de la colecta de la que se trata en el c. 1266, el Obispo puede imponer un tributo en su diócesis.

§ 2. Están sujetas al tributo en favor del seminario todas las personas jurídicas eclesiásticas, también las privadas, que tengan sede en la diócesis, a no ser que se sustenten sólo de limosnas o haya en ellas realmente un colegio de alumnos o de profesores que mire a promover el bien común de la Iglesia; ese tributo debe ser general, proporcionado a los ingresos de quienes deben pagarlo y determinado según las necesidades del seminario.

Por otro lado el canon 239 también trata sobre la figura del ecónomo, estableciendo el punto 1 del mismo la necesidad de la existencia de un ecónomo en todos los seminarios:

Canon 239:

§ 1. En todo el seminario ha de haber un rector que esté al frente y, si lo pide el caso, un vicerrector, un ecónomo y, si los alumnos estudian en el mismo seminario, también profesores que enseñen las distintas materias de modo coordinado.

- Director espiritual


El director espiritual es otro de los formadores, pueden existir varios en el caso de la comunidad sea muy grande, pero al menos uno de ellos tienen que ser nombrado por el obispo. El director espiritual va ser el encargado de todo lo relativo a la vida espiritual de los seminarios. Debe de dar la información a los alumnos relativa a las órdenes. Los alumnos podrán establecer reuniones periódicas con el mismo en el caso de que necesiten una orientación adecuada acerca de sus votos. El canon 239.2 lo dispone:

§ 2. En todo seminario ha de haber por lo menos un director espiritual, quedando sin embargo libres los alumnos para acudir a otros sacerdotes que hayan sido destinados por el Obispo para esta función.

Por otro lado el canon 240 en su punto 2 dice que:

§ 2. Nunca se puede pedir la opinión del director espiritual o de los confesores cuando se ha de decidir sobre la admisión de los alumnos a las órdenes o sobre su salida del seminario.

- El moderador


El moderador es considerado como un acompañante espiritual o de vocación que va ser elegido por el alumno y será en el que confié en sus exámenes de conciencia. De hecho puede coincidir con la persona del confesor, aunque no tiene porqué ser la misma. El canon 246 en su punto 4 lo regula:

§ 4. Acostumbren los alumnos a acudir con frecuencia al sacramento de la penitencia, y se recomienda que cada uno tenga un director espiritual, elegido libremente, a quien puedan abrir su alma con toda confianza.

- Confesores ordinarios y extraordinarios


Finalmente nos encontramos con los confesores ordinarios y extraordinarios. El canon 240 en su punto 1 se encarga de los mismos:

§ 1. Además de los confesores ordinarios, vayan regularmente al seminario otros confesores; y, quedando a salvo la disciplina del centro, los alumnos también podrán dirigirse siempre a cualquier confesor, tanto en el seminario como fuera de él.

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Por Beatriz Nicolás, licenciada en Derecho y redactora de artículos jurídicos.