miércoles, 4 de diciembre de 2013

La disolución matrimonial



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Hay que diferenciar la figura de la separación matrimonial de la disolución matrimonial. En el supuesto de disolución sí que se va romper el vínculo matrimonial, es decir, en este supuesto uno de los cónyuges o ambos podrán volver a contraer matrimonio canónico.

Disolución matrimonial

- La muerte como causa principal de disolución matrimonial


El Código de Derecho Canónico se encarga de regular las causas de disolución matrimonial. La principal causa de disolución de matrimonio es la muerte de uno de los contrayentes, es lógico que cuando uno de los contrayentes muere el vínculo matrimonial se rompa, y por lo tanto el contrayente vivo pueda volver a contraer matrimonio canónico.

+ Canon 1141 del Código Canónico, sobre la disolución del matrimonio por causa de muerte


El Canon 1141 se encarga de regular la disolución por muerte estableciendo que: "El matrimonio rato y consumado no puede ser disuelto por ningún poder humano ni por ninguna causa fuera de la muerte".

Es decir, se deja claro que la única causa de disolución matrimonial cuando nos encontramos ante matrimonios consumados va a ser la muerte. Por lo que este artículo deja la puerta abierta para el caso de disolución de matrimonios que no han sido consumados.

- ¿Cuándo puede el cónyuge vivo volver a contraer matrimonio?


Para que el cónyuge vivo pueda volver a contraer matrimonio va ser necesario que se de fe de la muerte del cónyuge fallecido, no va servir con una mera suposición o rumor. Habrá supuestos de desaparición e indicios de muerte en los que va ser muy difícil probar la muerte del cónyuge, en estos casos habrá que acudir a la declaración de muerte presunta.

+ Canon 1707.2 del Código de Derecho Canónico


El C. 1707.2 va establecer que: "El obispo diocesano solo puede permitir la declaración de muerte presunta, del párrafo 1, cuando realizadas las investigaciones oportunas por las declaraciones de testigos, por fama o por indicios, alcance certeza moral sobre la muerte del cónyuge. No basta el solo hecho de la ausencia del cónyuge, aunque se prolongue por mucho tiempo.”

Es decir, va ser el obispo diocesano el encargado de autorizar la declaración de muerte presunta, siempre y cuando se hayan realizado las correspondientes investigaciones. El obispo diocesano va ser el obispo del lugar de la celebración del nuevo matrimonio. El ordinario del lugar va tener competencia para esto cuando se tenga una certeza absoluta de la muerte del cónyuge.

En el supuesto de que se produzca la denegación de la disolución por causa de muerte en los casos en los que no se tiene certeza clara de la muerte del otro cónyuge, se va poder apelar dicha decisión a la Santa Sede.

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Artículo redactado por Beatriz Nicolás, licenciada en Derecho y redactora de artículos jurídicos.