martes, 26 de noviembre de 2013

La forma en el matrimonio



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La forma en el matrimonio va ser indispensable para que el negocio jurídico del matrimonio canónico tenga validez. Mediante la forma los contrayentes expresan su consentimiento de contraer matrimonio el uno con el otro, todo ello ante unos testigos presenciales y predeterminados.

Forma matrimonio

- La forma, que no las formalidades, es un requisito de validez del matrimonio canónico


Es necesario que la forma sea así para que el matrimonio sea válido. No hay que confundir la forma con las formalidades, que son aquellos requisitos necesarios para la licitud del matrimonio. Además puede existir una serie de formas accesorias que lo único que persiguen es la seguridad jurídica de este matrimonio canónico. El Código Canónico se encarga de regular todo lo relativo a la forma.

- La figura de los esponsales


En la actualidad la figura de los esponsales es poco frecuente, pero no deja por ello de a veces producirse y de seguir regulándose por el Código Canónico.

+ Canon 1062.1 del Código Canónico


El C. 1062.1 dispone que:

"La promesa de matrimonio tanto unilateral como bilateral a la que se llama esponsales, se rige por el derecho particular que haya establecido la conferencia episcopal, teniendo en cuenta las costumbres y leyes civiles si las hay". El punto dos del mismo artículo establece que: "La promesa de matrimonio no da origen a una acción para pedir la celebración del mismo, pero si para el resarcimiento de darse, si en algún modo es debido".

- Resarcimiento de daños, de no celebrarse el matrimonio tras la promesa


Es decir por mucho que exista la promesa del matrimonio no van a dar lugar a la acción para pedir la celebración del matrimonio, lo único que se va poder pedir con los mismos es el resarcimiento de daños si cabe lugar, como por ejemplo los gastos realizados para el matrimonio si luego no se celebra.

- El estado de libertad de los contrayentes: inexistencia del impedimento de ligamen


Por otro lado una de las formalidades previas a la celebración del matrimonio es que ambos contrayentes se encuentren en estado de libertad, es decir que no exista impedimento de ligamen. El C. 1070 regula esta situación disponiendo que: “Si realiza las investigaciones alguien distinto del párroco a quién corresponde asistir al matrimonio, comunicará cuanto antes su resultado al mismo párroco mediante documento auténtico.”.

- Necesidad de obtener una licencia del ordinario del lugar para acudir a determinados matrimonios


Finalmente el C. 1071 regula la necesidad de obtener una licencia del ordinario del lugar para acudir a determinados matrimonios. Esta obligación va recaer sobre los párrocos y es sobre los siguientes matrimonios:

1. Al matrimonio de los vagos;

2. al matrimonio que no puede ser reconocido o celebrado según la ley civil;

3. al matrimonio de quien esté sujeto a obligaciones naturales nacidas de una unión precedente, hacia la otra parte o hacia los hijos de esa unión;

4. al matrimonio de quien notoriamente hubiera abandonado la fe católica;

5. al matrimonio de quien esté incurso en una censura;

6. al matrimonio de un menor de edad, si sus padres lo ignoran o se oponen razonablemente;

7. al matrimonio por procurador, del que se trata en el c. 1105.

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Artículo redactado por Beatriz Nicolás, licenciada en Derecho y redactora de artículos jurídicos.