viernes, 15 de noviembre de 2013

La doctrina gnóstica



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A fin de ahorrar una descripción de las distintas concepciones gnósticas, podemos reconstruir el fondo común de esas ideas. En primer lugar, el gnóstico no se limita a creer, puesto que tal cosa es propia de hombres de categoría inferior. El gnóstico, en cambio, sabe, conoce, posee un saber que le ha sido revelado, que no todos pueden comprender, y que hace referencia al hombre, a su verdadera naturaleza, a su destino.

Demiurgo

- El mundo de la materia, creado por un Dios supremo, y el Dios material, obra del Demiurgo


Este conocimiento se expresa en numerosos mitos, entre los que destaca el que afirma que en otro tiempo el alma habitaba en un mundo luminoso y celeste, pero ahora se encuentra aprisionada en la materia y el cuerpo como consecuencia de una trágica caída. Así pues, todo el mundo de la materia, en tanto que prisión de la chispa divina del alma, no puede ser obra del verdadero Dios, del supremo y perfecto Dios. El mundo material es obra de otro dios inferior (Demiurgo), o incluso de un ser imperfecto que lo domina, ayudado por potencias malignas.

- La divinidad suprema envía un Salvador


Sin embargo, la divinidad suprema envía a un Salvador para que los hombres puedan ser liberados. Bajo un ficticio aspecto humano, el Salvador indica a los hombres el camino para volver al verdadero Dios. Cumplida su misión, regresa junto al Padre.

Así pues, al hombre sólo le queda tomar conciencia de esta separación de Dios y al mismo tiempo reconocer la total negatividad de la materia, de la que decididamente es necesario apartarse. Cuando todas las chispas divinas se hayan liberado y reunido, el mundo volverá al estado de caos primordial, donde al alma vivirá libremente.