jueves, 21 de marzo de 2013

Modelo de identidad



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Parte de una concepción monista de la realidad. Poder religioso y político se confunden.

La nacionalidad determina la pertenencia a una comunidad religiosa: la persona es ciudadano y fiel al mismo tiempo. Los poderes políticos y religioso se valoran positivamente el uno al otro: la consecución de los objetivos políticos favorece la de los religiosos, y viceversa.

Euler confeccionó una teoría a partir de la cual representa los modelos dialécticos de relación Estado-Religión con círculos.

Dos círculos concéntricos coincidentes.

Tienen el mismo centro y ocupan el mismo espacio.

El polo dominante se atribuye la titularidad de la potestad directa en todos los ámbitos pero no la ejerce directamente sino que se le atribuye al otro poder indirectamente, a través del polo dominado.

Cuando se dan como modelos puros se identifican y se confunden los respectivos ordenamientos. El Estado aplica un Derecho Civil que se remite al Derecho Canónico.

Hay que diferenciar dos submodelos según el periodo dominante:

1. Teocracia. (Iglesia)

La autoridad civil es considerada súbdita de Dios. Es un elegido de Dios para gobernar. Esto deriva en que la Iglesia se atribuye una potestad directa sobre los asuntos civiles. Se atribuye la titularidad de los mismos.

2. Cesaropapismo. (Estado)

Se diviniza el poder real, lo que implica la atracción de lo religioso por la política, al objeto de justificar la autoridad estatal en lo espiritual.

• Consecuencias para la libertad de conciencia.

No hay resquicio para la libertad de conciencia en este modelo. Ej: Irán. Las normas de la Iglesia son obligatorias desde el punto de vista religioso y estatal, de modo que los delitos de disidencia religiosa son también declarados como delito civil y, por tanto, considerados punibles.

Se trata de delitos civiles con una clara fundamentación religiosa. Se convierte el pecado en delito.