viernes, 1 de febrero de 2013

El Derecho eclesiástico internacional



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Hasta ahora he puesto repetidamente de relieve que el Derecho eclesiástico estudia la regulación de la dimensión social del factor religioso por el ordenamiento del Estado. Ello, obviamente, implica afirmar que el contenido de cada sistema de Derecho eclesiástico depende, en definitiva, de las opciones ideológicas y políticas que cada Estado realice en relación con la materia religiosa, en ejercicio de su soberanía. Sin embargo, de aquí no puede concluirse que el Derecho eclesiástico de cada Estado aparezca como algo incomunicado, cerrado en si mismo. Por el contrario, las materias propias del Derecho eclesiástico tienen una particular tendencia a manifestaciones supranacionales, que lógicamente lleva consigo la existencia de analogías y conexiones entre el Derecho especial sobre materias religiosas de los distintos Estados. Este hecho explica el creciente desarrollo, en el plano científico, de los estudios de Derecho Eclesiástico Comparado y, sobre todo, la existencia de una Derecho Eclesiástico Internacional, que en nuestros días atraviesa una etapa particularmente interesante de su evolución.

D'Avack describe con su habitual claridad la noción de Derecho Eclesiástico Internacional: "Así, junto a un concepto de Derecho eclesiástico interno, establecido unilateralmente por cada uno de los ordenamientos estatales..., se plantea también la noción de un Derecho eclesiástico internacional, surgido de la concorde voluntad de los Estados y constituido por aquellas normas y obligaciones, con las que los Estados se comprometen a adoptar una determinada legislación eclesiástica y de las que se deriva un deber pacticio externo de tener un Derecho eclesiástico interno de un determinado contenido".

El Derecho eclesiástico internacional ha evolucionado, lógicamente, de manera congruente con los cambios de actitud de los Estados en la orientación de su política religiosa. En su planteamiento tradicional, el Derecho eclesiástico internacional se ocupaba preferentemente de la posición en los Estados de las Confesiones minoritarias, que conseguían una cierta defensa merced a la acción, en el ámbito internacional, de las potencias en cuyo Derecho cada religión tenía la consideración de oficial; también fue objeto de complejas cuestiones internacionales, solventadas mediante tratados, la regulación de la materia religiosa en territorios coloniales.

En nuestros días, por lo que se refiere a las relaciones entre Estados democráticos de corte occidental, la gran cuestión del Derecho eclesiástico internacional es la tutela de la libertad religiosa, a la que aluden frecuentemente las declaraciones internacionales de derechos y que es objeto de atención en numerosos tratados internacionales relacionados con la protección de los derechos humanos.

A nivel mundial, el Derecho eclesiástico internacional posterior a la segunda guerra mundial, gira alrededor de la aplicación de los artículos 2 y 18 de la Declaración universal de derechos humanos, adoptada y proclamada por la Asamblea General de las Naciones Unidas el 10 de diciembre de 1948.

Por lo que se refiere a Europa, cada vez se va centrando más la atención de los estudiosos sobre la incidencia en el campo del Derecho eclesiástico de las tendencias unificadoras y, muy especialmente, sobre la aplicación del art. 9 de la Convención para la protección de los derechos humanos y de las libertades fundamentales, suscrita en Roma por los Estados miembros del Consejo de Europa el 4 de noviembre de 1950.

Algunos autores -como por ejemplo, Ciprotti- consideran también materia de las relaciones entre Derecho Eclesiástico y Derecho Internacional a los concordatos y acuerdos que la Santa Sede estipula con numerosos Estados, poniendo en juego la personalidad internacional que le es reconocida con carácter prácticamente universal. Estas convenciones bilaterales tienen por objeto sentar las bases de la posición de la Iglesia Católica en el ordenamiento jurídico del Estado signatario. Me ocuparé de ellas al tratar de las fuentes del Derecho Eclesiástico español.

Fuente:
Derecho eclesiástico del Estado español, José M. González del Valle, Pedro Lombardía, Mariano López Alarcón, Rafael Navarro Valls y Pedro Juan Viladrich. Páginas 35-36.