viernes, 18 de enero de 2013

Significado de la expresión Derecho eclesiástico



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Sin perjuicio de que, más adelante, nos ocupemos de los fundamentales problemas que ha ido planteando el desarrollo de la Ciencia que los estudia, hay ante todo que aludir brevemente a la utilización de la denominación Derecho Eclesiástico para designar el conjunto de normas del ordenamiento jurídico del Estado que regulan la dimensión social del factor religioso.

Originariamente Ius Ecclesiasticum (Derecho Eclesiástico) significó Derecho de la Iglesia y más concretamente Derecho de la Iglesia Católica. La expresión hacia referencia en sus orígenes, no a normas del Estado, sino a las dictadas por los órganos eclesiásticos (Romano Pontífice, Concilios, Obispos), en virtud de la potestad de la que se reconocen revestidos, procedente, según las enseñanzas de la Iglesia, no del poder político, sino del mismo Cristo, fundador de la Iglesia. La expresión Derecho Eclesiástico, según tal planteamiento, sería sinónima de Derecho Canónico.

Una serie de hechos, tanto de índole científica como pertenecientes a la Historia de las religiones y de las ideas políticas, fueron poco a poco favoreciendo que se reservara la denominación Derecho Eclesiástico, no para el Derecho de las Iglesias, sino para el del Estado relativo a la Iglesia o a las Iglesias (es decir, según una denominación usual en la historiografía, a la pluralidad de Confesiones surgida por separación de la Iglesia Católica, como consecuencia del Cisma de Oriente primero y de la Reforma protestante después).

Este nuevo sentido de la expresión Derecho Eclesiástico significa un desplazamiento de la significación del adjetivo eclesiástico, aplicado a Derecho, de una calificación en razón de la fuente (Derecho Eclesiástico = derecho dictado por la Iglesia) a una calificación en razón de la materia (Derecho Eclesiástico = Derecho del Estado relativo a las Iglesias), de tal suerte que cabe distinguir en materia religiosa un Derecho Canónico (procedente de fuentes eclesiásticas) y un Derecho Eclesiástico (dictado por los órganos competentes del Estado).

Este proceso no ha llevado, sin embargo, a una uniformidad terminológica. Así mientras en Italia se distingue claramente el Derecho Canónico (Diritto canonico) del Derecho Eclesiástico (Diritto ecclesiastico), en el sentido que acabamos de apuntar, en Alemania la expresión Derecho Eclesiástico sin más matizaciones (Kirchenrecht) se reserva aún casi siempre para denominar al Derecho procedente de fuentes eclesiásticas católicas o protestantes, mientras que el Derecho sobre la materia dictado por el Estado suele denominarse Derecho Eclesiástico Estatal (Staatskirchenrecht). La terminología francesa es vacilante; para el Derecho de la Iglesia se usa preferentemente la expresión Derecho canónico (Droit Canonique), mientras que el Derecho del Estado relativo al factor religioso recibe varias denominaciones: Droit civil ecclésiastique, Droit public ecclésiastique, sin que falten ejemplos de utilización de la terminología de corte italiano (Droit ecclésiastique).

En España se va haciendo cada vez más usual entre los especialistas la terminología italiana. Por Derecho Eclesiástico se entiende, por tanto, entre nosotros, según Maldonado, "una rama autónoma dentro del Derecho del Estado, constituida por la parte de éste dedicada a materia eclesiástica. El calificativo concreto eclesiástico, que acompaña al nombre Derecho, no indica, pues, la fuente de donde ese Derecho procede, sino la materia a que se aplica".

En todo caso debe tenerse en cuenta que la denominación Derecho eclesiástico es, como tantas otras, convencional y no se ajusta con exactitud a su contenido.

Aún prescindiendo del riesgo de confusión con las normas de procedencia eclesiástica y establecida ya la naturaleza estatal del Derecho objeto de estudio, el calificativo "eclesiástico" tampoco es exacto en razón de la materia. En efecto, la palabra en cuestión hace referencia a Iglesia o a Iglesias: es decir, a las confesiones religiosas cristianas. Es lógico que así suceda, puesto que esta disciplina tiene su fundamental desarrollo en países cuya población es mayoritariamente católica (Italia, Austria, España) o que, si son pluralistas desde el punto de vista religioso (Alemania), todas las confesiones que tienen notable presencia social son de procedencia cristiana.

En rigor, la expresión Derecho Eclesiástico no es apta, en su literalidad, para designar normas estatales relativas a grupos religiosos no cristianos, como, por ejemplo, las comunidades israelitas o musulmanas. Sin embargo, nadie duda, en los países en los que el Derecho Eclesiástico se cultiva como disciplina autónoma, que las normas del Estado aplicables a tales grupos son normas de Derecho Eclesiástico, en cuanto rama de los estudios jurídicos que se ocupa del tratamiento, en el ordenamiento jurídico del Estado, de la dimensión social del factor religioso. De aquí que no hayan faltado autores -como, por ejemplo, Del Giudice- que estiman que podría mejor denominarse "Derecho de las confesiones religiosas" o "de los cultos"; sin embargo, la tradición de la disciplina lleva a conservar la expresión "Derecho Eclesiástico", bien entendido que se trata de una denominación convencional.

Hay que tener en cuenta además, para comprender hasta qué punto la denominación es meramente convencional, que todos los rótulos propuestos -Derecho Eclesiástico, Derecho de las confesiones religiosas, Derecho de los cultos, etc.- sugieren la referencia a normas relativas a los grupos religiosos institucionalmente considerados; es decir, entendidos como entidades colectivas a las que el Derecho del Estado contempla de manera global, teniendo en cuenta que están dotados de una organización, de unas normas propias, de una estructura jerárquica, etc. No cabe duda de que la posición jurídica de las confesiones religiosas en el ordenamiento del Estado constituye un tema de Derecho Eclesiástico de gran importancia, pero no puede reducirse a él la totalidad de la disciplina; por el contrario, cada vez se afianza más entre los especialistas la convicción de que el Derecho Eclesiástico de los Estados democráticos de corte occidental debe construirse a partir del derecho de libertad religiosa, la primera entre las libertades según una vigorosa expresión del Prof. Arturo Carlo Jemolo. La libertad religiosa tiene una evidente dimensión comunitaria que reclama la libertad de las Confesiones religiosas; pero tiene también una dimensión individual -la libertad personal del ciudadano para adoptar posiciones ante el tema religioso-, que el ordenamiento debe tutelar. Este aspecto individual de la libertad religiosa, como derecho civil, es también objeto de estudio del Derecho Eclesiástico.

Fuente:
Derecho eclesiástico del Estado español, José M. González del Valle, Pedro Lombardía, Mariano López Alarcón, Rafael Navarro Valls y Pedro Juan Viladrich. Páginas 24-27.